Por: MultimediosLZO
Santo Domingo Este, 18 de octubre de 2025 – La Avenida Charles de Gaulle, una de las principales arterias de Santo Domingo Este, vuelve a ser escenario de inundaciones crónicas, evidenciando un nuevo capítulo de promesas incumplidas bajo la gestión del alcalde Dío Astacio (PRM). Lo que se anunció como una «solución definitiva» al problema de drenaje pluvial frente al centro comercial La Sirena no solo ha fracasado, sino que representa un retroceso frente a los avances logrados en la administración anterior de Manuel Jiménez. Este abandono, seguido de una inversión millonaria que no dio resultados, refleja una gestión municipal incapaz de sostener el progreso y atender las necesidades de sus ciudadanos.

El Legado de Manuel Jiménez: Un Esfuerzo Conjunto con Resultados
Durante la gestión de Manuel Jiménez (PRM, 2020-2024), la Alcaldía de Santo Domingo Este y el Grupo Ramos, propietario de La Sirena, colaboraron en un proyecto para abordar las inundaciones históricas en la Avenida Charles de Gaulle. Este esfuerzo conjunto incluyó la limpieza y rehabilitación de imbornales, así como mejoras en el sistema de drenaje, logrando reducir significativamente las acumulaciones de agua que por décadas han afectado a conductores, comercios y residentes de sectores como Ensanche Ozama y Tropicalia. Aunque no fue una solución total, los resultados fueron tangibles: menos atascos y una vía más transitable, incluso en temporada de lluvias. Esta alianza público-privada fue vista como un modelo de cooperación efectiva, sentando las bases para un mantenimiento continuo que prometía sostenibilidad.
La Gestión de Dío Astacio: Abandono y Retroceso
Con la llegada de Dío Astacio al poder en 2024, tras obtener un 58.67% de los votos en las elecciones municipales, el mantenimiento de las obras realizadas bajo Jiménez fue descuidado. La falta de limpieza periódica de imbornales y colectores permitió que los sedimentos y desechos volvieran a obstruir el sistema de drenaje. Como resultado, las inundaciones regresaron con fuerza, afectando nuevamente la movilidad y la calidad de vida en la zona. Residentes y comerciantes reportan que el problema volvió a niveles de hace años, con aguas estancadas que generan caos vial y riesgos sanitarios, especialmente en temporada ciclónica.
En respuesta, Astacio anunció en enero de 2025 una nueva intervención, presentada como la «solución definitiva». El proyecto, nuevamente en alianza con La Sirena, prometía una inversión millonaria –superior a la realizada en la gestión anterior– para instalar tuberías de 48 pulgadas, intervenir 16 imbornales y redirigir las aguas hacia el Río Ozama. Sin embargo, tras un inicio lleno de expectativas, la obra se paralizó. Para octubre de 2025, las tuberías instaladas parcialmente están expuestas al deterioro, los imbornales vuelven a estar obstruidos, y las recientes lluvias han demostrado que la «solución definitiva» no ha resistido. La Charles de Gaulle sigue inundándose, con atascos que afectan a miles de conductores y pérdidas económicas para comercios locales, como La Sirena, que ven mermada su clientela por los accesos anegados.
Un Ciclo de Desperdicio y Frustración
El abandono del mantenimiento heredado de Jiménez, seguido del fracaso de una nueva inversión millonaria, evidencia una gestión municipal que no solo dejó de edificar sobre lo construido, sino que dilapidó recursos en una obra que no cumplió su propósito. Astacio ha señalado a la administración anterior como responsable del deterioro inicial, pero las críticas señalan su propia inacción: el director de Ingeniería, Héctor Garibaldi, quien también sirvió bajo Jiménez, no implementó las medidas necesarias para preservar los avances previos. Esta contradicción ha generado indignación entre los munícipes, quienes ven en este episodio un retroceso innecesario y costoso.
El impacto trasciende lo material. Familias de sectores aledaños enfrentan riesgos de salud por aguas contaminadas, estudiantes del Colegio Colores y Alegría lidian con accesos peligrosos, y la confianza en la Alcaldía se erosiona. La gestión de Astacio, que prometió «organizar por cuadrantes» para optimizar recursos en un municipio de 782,279 electores, enfrenta cuestionamientos no solo por este fracaso, sino por otros proyectos estancados, como el puente de Cancino Adentro, prometido en sus primeros 100 días y aún sin avances.



